martes, 14 de febrero de 2017

LA PALABRA DE DIOS

LA PALABRA DE DIOS
VIGENCIA E IMPORTANCIA DE SU CONOCIMIENTO Y APLICACIÓN EN NUESTRAS VIDAS

La palabra Biblia, viene del griego “Biblia”, plural de “biblion”, ‘libritos’. La Biblia, pues, constituye una colección o biblioteca de muchos libros, los mismos que se encuentran  divididos en dos secciones: El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
Según Casiodoro de Reyna y Cipriano de Valera, el Antiguo Testamento narra la historia del pueblo de Israel. Esta historia se basa en la fe del pueblo en el Dios de Israel. Los autores de esos libros, escribieron lo que Dios había hecho con ellos, como pueblo, y en qué forma habían de adorarlo y obedecerlo en respuesta a su amor.
A continuación detallaremos los libros del Antiguo Testamento y cómo están agrupados.
·         Los libros referentes a la ley: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
·         Los libros históricos: Josué, Jueces, y Rut; 1 de Samuel y  2 Samuel; 1 Reyes y  2 Reyes; 1 Crónicas y 2 Crónicas; Esdras, Nehemías y Ester
·         Los libros Poéticos y de Sabiduría: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantares.
·         Los libros de los Profetas Mayores: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel.
·         Los libros de los Profetas Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías.
El Nuevo Testamento, según la antigua versión de Casiodoro de Reina, revisado por Cipriano de Valera, los libros del Nuevo Testamento fueron escritos por los discípulos de Jesucristo. Ellos querían que otros oyeran que la vida nueva, es posible a través de la vida, muerte y resurrección de Jesús. A continuación mostramos los diferentes grupos de libros que componen el Nuevo Testamento, también se mostrarán las cartas escritas por San Pablo, aunque exegetas y eruditos discrepen de la autoría de algunos de ellos.

El Nuevo Testamento se divide en:
Evangelios
·                     libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
·         Cartas Paulinas: Romanos, 1ra Corintios, 2da Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1ra Tesalonicenses, 2da Tesalonicenses, 1ra Timoteo, 2da Timoteo, Tito, Flemón.
·         Cartas Generales: Hebreos, Santiago, 1ra Pedro, 2ra Pedro, 1ra Juan, 2da Juan, 3ra Juan, Judas.
·         Libros históricos: Hechos de los Apóstoles.
·         Libro profético: Apocalipsis.

En los actuales tiempos, llenos de cambios e incesantes variaciones, podemos apreciar con claridad que varias de las señales antes del fin, expresadas en el evangelio de San Mateo, ya se han cumplido. Más aun, la ciencia humana predice graves alteraciones del medio ambiente en el corto plazo. Lo único cierto y seguro es estudiar las enseñanzas de la Santa Biblia, para buscar la paz y el gozo del hombre, a través de las enseñanzas que nos da la Biblia. De esta manera, podemos ser conscientes de lo predicado por Mateo, capítulo 7, versículo 24: “Cualquiera pues que me oye, estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre una roca”.
De las enseñanzas mostradas sobre la Biblia, podemos comprender que el camino de la salvación se encuentra al seguir el camino de Jesucristo. Él es el camino, la verdad y la vida.
El hombre tiene, pues, ahora, que empezar a meditar sobre estas palabras. No está viviendo acorde con las sabias enseñanzas; necesita de un crecimiento espiritual; así mismo, necesita una permanente conexión con Dios, a través del cumplimiento de su palabra. Así, podrá experimentar en su interior los frutos del espíritu como la paz y el gozo.
A continuación, mencionaremos algunas enseñanzas escritas en la Biblia, que nos servirán de guía en la vida diaria y que fortalecerán nuestro espíritu y nuestra fe:
·         Ante de las dificultades y adversidades de la vida, que muchas veces agobian al ser humano — haciendo que algunos de ellos tiren la toalla — hay en el Antiguo Testamento una enseñanza muy importante: “Mira que te mando, que te esfuerces y seas valiente. No temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo donde quiera que vayas”. Es este mandato que va directamente a nuestra vida; tenemos que luchar, esforzarnos, sin temor alguno, sin cobardía, pues debemos enfrentarnos a la adversidad y a los problemas del hombre, contando con Dios. Y ello porque Él ha dicho: “Si tú estas conmigo, quién contra ti”.

Creemos con certeza que, para que el hombre consiga el éxito en el desarrollo personal, tiene que contar con la fe, necesaria y suficiente, que le permita andar el camino sin perturbación. La fe sin obras es fe muerta, como lo dice Santiago.

·         Es importante resaltar la enseñanza escrita por Mateo 19, 16 y 17: “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno ¿qué bien haré para tener la vida eterna?  Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno Dios”. En este texto, podemos apreciar con suma claridad, el conocimiento claro de Jesús acerca de la naturaleza pecaminosa del hombre, ya que Jesús, no le permitió al joven rico que lo manipulará, cuando le dijo: “Maestro bueno”. Más bien, le respondió contundentemente: No hay ninguno bueno, incluyéndose él mismo, y que él único bueno es Dios.
En el análisis de esta interacción entre Jesús y el joven rico, podemos ver la debilidad que tiene el hombre en su propia naturaleza.

Jesús, continuando su interacción con el joven rico, le dijo: “Más si quieres entrar en la vida eterna, guarda los mandamiento”. A lo que el joven le respondió: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud, ¿qué más me falta?. Y Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra se fue triste porque tenia muchas posesiones”.

De este diálogo entre Jesús y el joven rico, concluimos que el segundo, a pesar de guardar los mandamientos de su juventud, sentía un vacío dentro de su ser, por lo que le preguntó: “¿qué más me falta?”. Y esto se debía a que el joven rico estaba aferrado a la vida material. Sólo creía en lo que pueden ver sus ojos y tocar sus manos. Era un hombre sin fe, pero que tenía mucho dinero. Pero no era feliz, pues no tenía a Dios en su corazón. Asimismo, podemos apreciar, que Jesús le dice: “Deja todo y dáselo a los pobres” y lo convoca a estar con él. Pero lo cierto es que el joven, agacha la cabeza y se va triste, porque no quería dejar todas sus posesiones.

Continuando con este diálogo, Jesús dijo a sus discípulos: “De cierto os digo que, difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”.

·         Hay otra enseñanza de Jesús , importante para el hombre, la cual es mencionada en Mateo 26, 39. En ella, Jesús ora en Getsemaní: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible pase de mi esta copa, pero no sea como yo quiero sino como tú”.

En este pasaje se puede apreciar la debilidad que tenemos los hombres en nuestro ser. Sin embargo, a pesar de ello, existe la oración como una herramienta para vencer el temor que se nos presenta en algunos momentos de nuestras vidas. Es con su vida misma, que Jesucristo nos enseña lo vital para la vida del hombre y el gran poder que tiene la oración, pues a través de ella nos comunicamos con el Padre y nos fortalecemos espiritualmente. El propio Jesucristo, nos lo vuelve a reafirmar en un momento difícil para él, próximo a ser capturado para ser crucificado: “Otra vez fue y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad”. (Mateo 26, 42).
Este pasaje reafirma contundentemente la necesidad de la oración pues, sólo a través de esta, podemos adquirir la fuerza necesaria para hacer lo que tenemos que realizar, en favor de nuestro crecimiento espiritual.

·         Es importante resaltar los pasajes bíblicos, que muestran a un Jesús muy humano, haciendo uso de la misericordia y de la compasión. San Juan 2, versículos 3, 4 y 5: “Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Y Jesús le respondió: ¿Qué tienes conmigo mujer? Aún no ha venido mi hora. En este pasaje, Jesús se compadece de su madre y muestra un rostro humano y misericordioso.

Asimismo, en Juan 2, 5 manifiesta: “Su madre dijo a los que servían: “Haced todo lo que él os dijere”. Y Jesús convirtió el agua en vino. Este pasaje, nos muestra que Jesús todavía no empezaba su misión ni a predicar, y ya su madre le pedía que hiciera un milagro. Jesús, a pesar de todo, realizó el milagro por amor y compasión a su madre. Esto nos muestra la grandeza, la bondad y la misericordia que tenía para con las personas, conociendo la fragilidad y debilidad de los seres humanos.
Por esta razón, no nos queda más a los hombres que clamar a Dios para que nos responda y nos enseñe las cosas que no conocemos.

·         Otro de los aspectos de la naturaleza humana, enseñados en la Biblia, se encuentran en 2da. Timoteo 1, 7: “Porque Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Lo tratado en este pasaje, nos lleva a la conclusión de que un cristiano no debe ser una persona falta de fe, con vacío espiritual, con ansiedad, con tensión, sin autocontrol y autodominio, y que se deje llevar por el impulso. Más aun, nos señala que contamos con el poder necesario para aplicar en nuestra vida diaria las enseñanzas de la Santa Biblia, que nos permiten crecer en el espíritu: muriendo nuestras malas acciones y como consecuencia de esta decisión, adquiriendo el dominio propio. Ello nos permitirá afrontar los problemas de la vida con la ecuanimidad, serenidad y mansedumbre del caso. El hombre, conciente de su necesidad de cambio y de su fragilidad, tiene que nacer de nuevo, de tal manera que sea una nueva criatura, que deje las cosas y los pensamientos viejos que ya pasaron. Todos los pensamientos, las acciones, tienen que ser nuevas.

La Biblia nos indica directamente y claramente, cuando nos manifiesta cuáles son las obras de la carne:  Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales la Biblia nos señala, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de los cielos. En Gálatas 5, versículos 19, 20 y 21, cuando nos la menciona como: Así mismo, la Biblia nos señala que los injustos no heredarán el reino de Dios.
   Es necesario hacer recordar, que la persona que se considera cristiana tiene que luchar por conseguir los frutos del espíritu. Estos son mencionados en Gálatas 5, versículos 22 y 23: “Más el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”.

         Es importante señalar que el cristiano debe tener estos frutos en su espíritu para poder llamarse como tal; de lo contrario, de no existir aun todos estos frutos en nuestra mente y espíritu, no podemos considerarnos verdaderos hijos del Reino de Dios.

·         En nuestro aprendizaje de la Palabra de Dios, tenemos que tener siempre presente el gran poder que tiene Jesús sobre las cosas materiales. Habiendo fallecido Lázaro, llevando cuatro días de muerto, Jesús le dice: “Lázaro, ven fuera”. Y Lázaro resucito de entre los muertos. Es este poder de Jesús, el que nos permite tener la fe necesaria para poder enfrentar los problemas del diario vivir. Más aun, si sabemos que Jesús está vivo, pues el mismo resucitó, posee una inteligencia profundamente infinita y escudriña la mente del hombre.

·         Es necesario advertir que, todo acto que realice un ser humano trae una consecuencia que puede ser buena o mala para él. Es en este sentido, que Santiago,  1, versículos 13, 14 y 15, nos dice: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, la misma que lo atrae y lo seduce.”

Por esta razón, si a una persona le va mal en todos los actos de su vida es porque vive una vida sin valores, alejada de Dios; porque se encuentra ciega y en tinieblas. Sin embargo, a pesar de ello, Dios, en su infinita misericordia, está llano a escucharnos y sobre todo escuchar a aquellas personas dispuestas a iniciar una vida nueva, arrepintiéndose del mal que han hecho, con la finalidad de llevar una vida digna, útil a ellas mismas, a su familia y a la sociedad.
Tengamos pues, siempre presente, la gran fragilidad que tiene el hombre y la certeza de que Dios es conocedor de nuestra fragilidad. De esta manera, podemos pedir el apoyo de Él para enderezar nuestro camino.

·         Todas las personas que llevan y practican la Palabra de Dios en su vida diaria, cuentan con las promesas hechas por Jesús en el Nuevo Testamento. “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablaran nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes y si bebieren cosas mortíferas no les harán daño, sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. (Marcos 16, versículos 17 y 18).

Finalmente, debemos decir que, el mensaje cristiano, a pesar del tiempo transcurrido y de los grandes avances de la ciencia y de la tecnología, está más vigente que nunca y el mundo necesita mucho de él. El hombre actual carece de amor a sí mismo, y a su prójimo; y se encuentra en una crisis de fe y de valores. Todo ello está acarreando a la sociedad una serie de problemas que no tienen solución sino en Dios.
Solamente haciendo uso de la Palabra de Dios encontraremos solución, pues ella nos muestra el amor a Dios sobre todas las cosas, el amor al prójimo como a nosotros mismos y, sobre todo, la preeminencia del amor sobre todas las cosas.
Además, siempre debemos recordar lo que Jehová (Dios) nos dice a través de su santa palabra: “Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. (Isaías 66, 2)